lunes, 25 de febrero de 2013

Capítulo 3


Dos o tres pares de brazos me levantan del suelo. Creo que me he desmayado. Son Agentes de la Paz, algo así como la policía del Capitolio y ahora mismo me están dirigiendo hacia el escenario. Busco a Matt en el bando de los chicos, y lo encuentro mirándome con cara de pánico. Me sueltan justo al llegar a las escaleras, pero me fallan las piernas y me tienen que sujetar de nuevo. Cuando llego arriba, todo está muy borroso. Veo la blanca y terrorífica sonrisa de Effie dirigiéndose hacia mí, agarrándome de la mano y llevándome hacia el centro del escenario. Al pasar por delante de los mentores, creo escuchar a Finnick Odair decirme algo, pero no llego a entender lo que es. Entonces Effie me coloca mirando hacia la plaza y me enfrento a todos esos ojos. Algunos reflejan alivio. La inmensa mayoría, lástima. Si antes creía que me dolía la cabeza, es que mi umbral del dolor está mucho más por debajo de lo que yo pensaba. Siento como si me estuvieran clavando cuchillos en las sienes, sin parar.
Effie me suelta y me tambaleo, pero me mantengo en pie.
-¿Alguna voluntaria para participar en lugar de Katherine? -pregunta Effie.
De nuevo, silencio. Pero no es el mismo silencio de antes. Está cargado de cobarde compasión.
Busco con la mirada a mi familia inconscientemente, pero todavía veo borroso y no alcanzo a verlos. Es mejor así, me digo a mi misma.
La voz de Effie me devuelve a la realidad de la situación.
-¡Y ahora, los caballeros! ¿Quién será el elegido este año? ¿Tendremos quizá otro trágico romance, como ocurrió el año pasado en el Distrito 12?
Y se acerca a la urna masculina. No se si es mi impresión, pero esta vez no tarda ni dos segundos en coger la papeleta.
Carraspea frente al micrófono, y anuncia:
-¡Frederick Humphrey!
Un pasillo se abre en el bando de los chicos y un niño de unos catorce años se acerca lloroso al escenario. Es moreno, con el pelo liso a la taza, y tiene ojos grisáceos.
-¿Algún voluntario? ¿Tampoco? Veo que estamos muy poco solidarios este año, ¿eh?
-¡¡Ofrécete tú!! -oigo que grita un hombre hacia el final de la plaza. Tres Agentes de la Paz se avalanzan sobre él y se lo llevan a rastras.
Effie hace oídos sordos a la sugerencia y prosigue con el espectáculo.
-Ahora, queridos míos, daos la mano en señal de orgullo y respeto hacia vuestro distrito.
Casi me tengo que agachar para darle la mano. Ambos parecemos mantequilla ahora mismo, así que nuestro apretón no es muy firme, que digamos.
Con un poco de suerte, lo matarán en el Baño de Sangre y no tendrás que hacerlo tú, me digo.
-¡Oh!¡Casi se me olvida! -grita Effie -¡Felices Juegos del Hambre, y que la suerte esté siempre de vuestra parte!

Aunque hoy en día, cualquiera se fía de la suerte.

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