domingo, 3 de marzo de 2013

Capítulo 13


Después de cenar, vuelvo a mi cuarto. Me desvisto en el baño y me meto en la ducha.
No me puedo creer que lo haya conseguido. Me he unido a los profesionales. Aunque un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Tengo que tener los ojos bien abiertos, incluso mientras esté durmiendo.
Después de un rato, salgo de la ducha, me pongo una toalla alrededor de la cabeza y me visto con el albornoz. Salgo del cuarto de baño y me encuentro a Finnick sentado sobre mi cama, con la cabeza agachada, apoyada sobre los puños.
-¿Qué pasa? -le pregunto.
-Siento haber entrado sin pedirte permiso -dice. Parece preocupado.
-No importa -le digo. -¿Ha pasado algo?
-Digamos que necesitaba hablar con alguien.
-Pues adelante -le digo, y me siento a su lado.
-Le he contado a Fred lo que tenía pensado para él. No le ha hecho nada de gracia. Se ha enfadado, ha dicho que a partir de ahora entrenaría solo y se ha encerrado en su cuarto.
-Vaya... Bueno, supongo que es comprensible. A mi ya me ha dejado claro en alguna ocasión que ya no es el niño asustado que todos creíamos al principio. Sabe lo que quiere, y está dispuesto a conseguirlo sin depender de la caridad de los demás. Supongo que todo esto nos cambia a todos.
-Sí, tienes razón -me dice. -¿Sabes? Creo que eres la única persona en todo Panem con la que se puede mantener una conversación civilizada. -hace una pausa. -Excepto cuando te pones borde, ahí eres peor que Effie cabreada -dice, y ambos reímos.
-Bueno, tú también eres bastante molesto cuando te pones en plan diplomático y todo eso -le digo.
-¿Qué dices? Yo no me pongo diplomático, simplemente nací con el don de la palabra y la persuasión, señorita -dice, y hace un extraño amago de reverencia.
Ambos estallamos en una carcajada, cuando llaman a la puerta.
-Adelante -digo, mientras ambos seguimos riendo.
Es Effie.
-¡Vaya! ¡Qué buenas migas habéis hecho vosotros dos! Es una pena que os hayáis conocido en estas circunstancias, ¿no creéis? -dice ella.
Ambos nos miramos y dejamos de reir. La situación se ha vuelto algo incómoda.
-¿Qué querías, Effie? -pregunta Finnick.
-Oh, solo venía a despedirme, queridos. Os veré mañana a la hora del desayuno. Y tendré listo tu horario, cielo, no te preocupes.
-Muchas gracias, Effie -le digo.
-¡Es mi trabajo! -dice, y se va, cerrando la puerta tras ella.
-Bueno, creo que yo también me voy. Te dejo descansar -dice Finncik, se levanta y se dirige hacia la puerta.
-Vale -le digo. -Buenas noches.
-Buenas noches, Kate -me dice, con una sonrisa, y sale de la habitación.
Me pongo el pijama y me meto en la cama, y le doy vueltas a todo lo que ha pasado hoy hasta que me quedo dormida pensando en qué pasará mañana.

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