domingo, 10 de marzo de 2013

Capítulo 19


La comida transcurre de un modo poco usual. Todos son muy amables conmigo, incluso Fred. Supongo que temen que los mate, o algo así. Decido seguir el consejo de Finnick y como hasta que siento que voy a explotar.
-Ahora te toca a tí entrenar, señorita -me dice Finnick, mientras se levanta de su silla y se dirige a mí tendiéndome su mano.
Aunque de primeras su gesto me pilla un poco por sorpresa, no tardo ni medio segundo en cogerle la mano, abandonando la batalla con un último trozo de pastel que se negaba a subirse a mi tenedor.
Cuando llegamos a la planta de entrenamiento, no hay nadie todavía. Nosotros hemos comido pronto precisamente para sacar algo de ventaja.
Ni siquiera sé si podemos estar aquí a esta hora, se supone que hay unos horarios, pero prefiero no preguntar.
-Empezaremos por espadas -empieza Finnick, y su tono de voz, su actitud en general, cambian completamente. Ahora está serio, concentrado, con una entereza admirable, quizá la que a mí me está faltando. -Cuando acabemos, pasaremos a los cuchillos, luego tiro con arco y, por último, cuerpo a cuerpo. Creo que con estas cuatro técnicas tendrás suficiente para poder atacar y defenderte. ¿Estás preparada?
-Nací preparada.

Cinco horas después estoy en mi cuarto. Suelo escribir lo que siento cuando me pasa algo demasiado fuerte y necesito soltarlo cuanto antes. Es un método que siempre hace que me sienta mucho mejor. Cuando termine de escribir esto, lo quemaré.

Finnick me ha besado.
No sé ni cómo, ni porqué ha pasado, pero lo ha hecho. No sé exactamente como me siento. Pero mal no es la respuesta. Tampoco lo es decepcionada, disgustada, enfadada, ni siquiera molesta. La verdad es que no sé exactamente cómo debería sentirme, no se si es correcto lo que estoy experimentando, si debería o no debería, si se puede o no se puede... Pero no puedo evitarlo.
Siempre me había preguntado cómo sería mi primer beso. No era algo que ocupara mi mente a menudo pero, a veces, al mirar a Matt, me preguntaba si sería él quien me lo diera. Sí, vale, sé que Cato ya lo ha hecho en varias ocasiones, pero para mí era como besar a un perro. Como besar un trozo de cemento. No me producía ningún tipo de sensación, más bien me daba asco. Mi primer beso me lo ha dado Finnick. Lo que nunca me hubiera llegado a imaginar es que sería así. Nunca hubiera imaginado que sabría tanto a despedida como a primer encuentro. Como echar a correr, libre de nuevo, y darte cuenta de que te diriges a un precipicio. Felicidad y tristeza. Mejor de lo que me esperaba y peor de lo que nunca hubiera imaginado.
Estábamos terminando de entrenar, todo había ido muy bien, yo estaba contenta, y Finnick también. Pero estaba raro. He de decir que Cato también estaba en el recinto, junto con Clove y su mentor. Quizá por eso se le notaba molesto. No sé qué se le pasó por la cabeza en ese momento pero, cuando subíamos en el ascensor para volver a nuestro piso, nada más cerrarse la puerta, me agarró por la cintura y me besó. Durante todo el trayecto del ascensor. Cuando la puerta se abrió de nuevo, señal de que ya habíamos llegado, simplemente se separó de mi, se quedó unos segundos mirándome y echó a andar rumbo a su habitación. Me quedé parada frente al ascensor unos veinte minutos, y mi siguiente reacción fue venir aquí y escribir esto. Así que lo estoy haciendo.
Me alegro de que haya sido Finnick en lugar de Matt. Quiero muchísimo a Matt, pero no de la manera que todos querrían que lo quisiera. No es que quiera a Finnick... no, no lo quiero. No se quiere a alguien así como así, ¿no? ¿o sí? No lo se. Me gustaría poder decir que me queda mucho tiempo para averiguarlo, pero no es así. Supongo que me tendré que centrar en el presente, y ya está. No puedo trazar un plan a largo plazo. Lo único que puedo hacer es luchar con uñas y dientes por recuperar mi vida.


Cuando termino de escribir, busco un mechero y quemo la hoja.

No hay comentarios:

Publicar un comentario