viernes, 8 de marzo de 2013

Capítulo 17


Un pequeño despertador situado en la mesilla junto a mi cama me avisa de que ya son las siete menos cuarto así que, después de remolonear un poco, me levanto, me visto con mi traje de entrenamiento y salgo de la habitación hacia el ascensor intentando hacer el menor ruido posible.
Cuando llego al jardín, solo Clove se encuentra allí ya.
-Hola. -le digo.
-Vaya, vaya... sí que has aparecido pronto, chica Cuatro. Veo que no quieres perderte nada de lo que pase. Sería una putada que te engañáramos como una tonta, ¿no crees?
Intento no entrar en sus juegos de enferma mental, es una pérdida de tiempo.
-¿Dónde está Cato? -pregunto, intentando sonar indiferente, mientras jugueteo con una gran flor blanca que asoma entre las hojas de un arbusto.
-Pff, todavía sigue en su cuarto -contesta, notablemente molesta porque no le haya seguido el rollo. -Está intentando parecer decente para quedar bien contigo, supongo. Estará frente al espejo, poniéndo muecas ridículas y repitiéndo “¿Qué hay, chica Cuatro?” con cada una de ellas -dice ella, con burla.
La idea de Cato practicando caras frente al espejo me divierte, y contengo un carcajada. Es tan ridículo que hasta me produce ternura.
Aunque sea un asesino en potencia, pienso.
La puerta del ascensor se abre de nuevo, y entran Gloss, Glow y, tras ellos, Cato.
-¿Qué hay, chica Cuatro? -dice, mientras se acerca a mí, y no puedo evitar mirar a Clove, quien me devuelve un mirada divertida, que inmediatamente cambia a la de profundo desprecio que siempre tiene cuando me mira.
Cato pasa su brazo sobre mis hombros y me da un beso en la cabeza, y a mí me entran unas repentinas ganas de vomitar.
Matt siempre hacía eso cuando nos veíamos: nos acercábamos, él me rodeaba con su brazo, me daba un beso en el final de la frente, justo en el nacimiento del pelo, y yo acariciaba su espalda con la mano. Era algo muy personal, nuestro, y no me puedo creer que un maldito loco lo esté ensuciando de esta manera.
Lamentáblemente, tengo que redimir cualquier impulso asesino que tenga en estos momentos, así que le dedico una sonrisa amable.
-Bueno, pues ya que estamos aquí, hagamos algo productivo y pensemos en estrategias, planes de lucha y todas esas cosas aburridas -dice Gloss.
-He estado pensando en algunas cosas. -digo, mientras me separo de Cato y puedo dejar de aguantar la respiración para no vomitar.
-¿Necesitas papel y bolígrafo? Yo he traído -dice ella. -Gemela precavida vale por dos -dice, mientras me entrega el papel y el bolígrafo y comparte una mirada cómplice con su hermano, seguida de una carcajada de ambos. Supongo que se trata de algún chiste entre gemelos que al resto de los mortales no nos hace gracia.
Decido ignorarles y empiezo a escribir.

Básicamente es cuestión de origanización. Tenemos que valorar qué es lo que se nos da mejor, por ejemplo: Clove es buena con los cuchillos, Cato con la lucha cuerpo a cuerpo, y Gloss y Glow pueden lanzar flechas y lanzas. Yo soy prácticamente experta en todas las habilidades, así que cualquier arma será perfecta. La clave está en que los que consigan sobrevivir al Baño de Sangre, lo hagan con las manos vacías. No nos apetece tener bajas antes de tiempo. Aunque puede que todo esto no tenga sentido cuando lleguemos a la Arena, ya que no tenemos ni idea de cómo va a ser. No sabemos si estaremos en una isla, en un desierto o en un maldito iceberg, así que el factor sorpresa del Capitolio está en nuestra contra. Cuando estemos en la Arena, podré ser más precisa, planear a ciegas es complicado. De todas maneras, no creo que nada salga mal..
Músculos y cerebro, ¿recuerdas?

Le paso el papel a Cato (lo había escrito expresamente para él), pero Clove lo intercepta antes de que él pueda cogerlo. Se toma unos segundos para leerlo.
-Y además tienes sentido del humor. Lo tienes todo, chica en llamas -me dice, burlándose de mí.
-Clove -le dice Cato, como quien regaña a un niño pequeño, y extiende la mano en su dirección para que le devuelva el papel, y ella lo hace a regañadientes.
Cato lo lee, me dedica una mirada aprobadora e informa a Gloss y Glow de su tarea.
Cuando todos se van, llamo a Cato.
-¿Si? -contesta él.
-Me defenderás, ¿verdad? -le pregunto intentando sonar lo más inocente, dulce y de pocas luces que puedo. -Ya sabes, cuando estemos en la Arena y eso...
-Claro -dice, mientras se acerca a mi. -Somos un equipo. Músculos y cerebro, ¿no? -dice, y sostiene mi cabeza con sus manos, para después darme un largo beso en los labios.
Lo que hay que hacer... pienso.
Le sonrío y ambos nos dirigimos al ascensor. Una vez dentro, me doy cuenta de que ya no volveremos a coincidir en ninguna otra ocasión, porque ahora mis entrenamientos serán con Finnick.
-Ya no te veré hasta el día de la entrevista, y estoy segura de que ni siquiera podremos hablar entonces. -le digo.
-Es cierto -dice, y me abraza por la cintura, hundiendo su rostro en mi pelo.

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