martes, 5 de marzo de 2013

Capítulo 14


Me despierto en medio de la noche, sudando a pesar de estar destapada. He tenido una pesadilla. Soñé que estaba en la Arena, que solo quedábamos dos tributos y que, cuando me disponía a acabar con mi oponente, resultaba ser Nuka. Me miraba con sus ojos azules e inocentes. Vaya, realmente me han hecho efecto las palabras de Maggs.
Intento volver a quedarme dormida, y lo consigo minutos después. Esta vez sueño que gano los Juegos, y que vuelvo a casa, donde me esperan mis padres, Nuka, Matt y las niñas. Todos somos felices de nuevo. Cuando me despierto por la mañana, me lamento de que solo se tratara de un sueño.
Me levanto de la cama, la hago y me visto con la ropa de entrenamiento, que sigue tirada en el suelo del baño. Siempre he sido bastante desordenada. Viene a mi cabeza el recuerdo de mi madre recogiendo a mi paso todo lo que yo iba dejando por la casa adelante, y gritándome que «no tardaría en contratar a alguien que limpiara exclusivamente para mi, ya que ensuciaba lo mismo que mi padre, Nuka y ella juntos.»
Al salir de la habitación, veo a Finnick y Effie sentados a la mesa, desayunando. Me siento frente a ellos.
-Buenos días-les digo, con una sonrisa.
-Buenos días, cielo, ¿has dormido bien? -me pregunta Effie.
-La verdad es que no. He tenido una pesadilla horrible, tanto que espero olvidarla pronto.
-Es normal -me consuela Finnick. -Ahora tu cabeza está llena de inseguridades, miedos e incertidumbre, y es lógico que eso se refleje en tus sueños.
-Supongo -contesto. -¿Dónde está Fred? -pregunto.
-Creo que sigue durmiendo -contesta Finnick.
-Ya no -contesta Fred que, de pronto, se encuentra parado delante de la puerta de su cuarto.
-Vaya, ¡mirad quién está aquí! -suelta Effie, con un entusiasmo un tanto fuera de lugar, teniendo en cuenta que no se trata de un bebé o un cachorrito.
Se acerca a la mesa y se sienta en la otra punta.
-¿Quieres que hoy comamos juntos? Ya sabes que hoy el entrenamiento durará el doble de tiempo, y tendremos que comer en el gimnasio. -le pregunto, amablemente.
-¿Y porqué no te vas con tus profesionales? ¿De veras serías capaz de dedicar algo de tu precioso tiempo a un futuro cadáver como yo? -contesta él.
Me ha dejado bastante descolocada.
-No hables así. Estás diciendo tonterías, ¿me oyes? -le digo. -Además, ¿crees que para mí es fácil? ¿Crees que me gusta todo esto? Yo me estaré jugando el cuello a cada minuto que pase rodeada de todos ellos. Tú al menos tienes más posibilidades de sobrevivir, porque estarás solo, dependiendo únicamente de tí mismo, y las cosas suelen salir bien cuando las hace uno mismo. Así que deja de hacerte la víctima, porque aquí todos estamos en la misma condición. Todos somos futuros cadáveres. -le digo, bastante alterada, y los ojos están a punto de salírseme de las órbitas. Supongo que acabo de darme cuenta de la realidad de mis palabras.
-Ay, ¿porqué tenemos que hablar de cadáveres a la hora del desayuno? -protesta Effie.
-Tienes razón, esta conversación es absurda -digo, y me levanto de la silla. -Te espero abajo, si quieres, y si no, búscate la vida -le digo a Fred. -Hasta luego -digo en general, y le dedico a Effie una sonrisa de agradecimiento cuando cojo de su lado el plan de entrenamiento.
Salgo de nuestro piso y me meto en el ascensor. Pulso la tecla -1, que es la que lleva al gimnasio.
¿Cómo tengo que comportarme hoy? Olvidé preguntárselo a Finnick... Supongo que hoy conoceré al resto de los profesionales, así que tengo que causar buena impresión. Me miro en el espejo del ascensor. No tengo tan mala cara como creía. Después de la nochecita que he pasado, esperaba parecer una muerta viviente.
Finalmente la puerta del ascensor se abre y entro en el gimnasio. Para mi sorpresa, casi no hay nadie. Veo a la chica del 7, el chico del 5, los dos del 1 y los monitores. Cuando miro el gran reloj de la pared, me doy cuenta de que aún faltan veinticinco minutos para que empiece oficialmente el entrenamiento.
Saco del bolsillo de mi pantalón el horario que Effie hizo para mí, y veo que lo primero que tengo que hacer es lanzamiento de cuchillos. Localizo el puesto, que está en la otra punta del gimnasio, y me dirijo a él con paso decidido, cuando dos voces al unísono me llaman:
-¡Disculpa! -dicen las dos voces que, al girarme, descubro que se trata de los tributos del Distrito 1.
-¿Sí? -contesto, con curiosidad.
-Tú eres Kate, ¿verdad? -me pregunta la chica. Es algo más baja que yo, ambos lo son, y es muy guapa. Su pelo es rubio, un poco más claro que el mío, y tiene los ojos verdes y despiertos. Llama mi atención que comparte sus rasgos con su compañero.
-Sí, soy Kate -contesto. -¿Y vosotros sois...?
-Yo soy Gloss -dice ella.
-Y yo soy Glow -añade él.
-Somos gemelos -dicen los dos a la vez, riendo al darse cuenta de mi sorpresa.
Vaya, nunca había visto hermanos coincidir en los Juegos, y menos gemelos.
Me limito a sonreirles.
-Vaya, Cato no exageraba -dice Gloss.
-No exageraba ¿en qué? -pregunto intrigada.
-¡En que eres guapísima! -contesta Glow.
-¿Cato ha dicho eso? -pregunto.
Me alegra saber que, a pesar de que han hablado de mí, por lo menos no ha sido para criticarme.
-Claro -contesta Gloss. -Como comprenderás, después de que se le ocurriera pedirte que te unieras a nosotros, teníamos que saber qué tenías de especial. Él nos contó que parecías bastante inteligente, que estabas segura de tí misma y que, como aliciente, eras muy guapa.
-¿Y qué tiene que ver la belleza con todo esto? -pregunto.
-Bueno, ya sabes que la imagen para conseguir patrocinadores es algo primordial, así que si los profesionales, como grupo, damos una buena impresión a la audiencia, tenemos esto prácticamente ganado -contesta Glow.
-Si, bueno, supongo que tiene sentido -contesto.
-Bueno, ya no te entretenemos más, solo queríamos presentarnos -me dice Gloss. -Si quieres, después puedes venir a comer con nosotros para que nos conozcamos mejor, ¿qué te parece?
-Si, claro, me encantará -contesto, educadamente.
-Bien, pues nos vemos luego entonces -dice ella, y ambos se despiden de mí con un movimiento simultáneo de sus manos.

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