Me
despierto en medio de la noche, sudando a pesar de estar destapada.
He tenido una pesadilla. Soñé que estaba en la Arena, que solo
quedábamos dos tributos y que, cuando me disponía a acabar con mi
oponente, resultaba ser Nuka. Me miraba con sus ojos azules e
inocentes. Vaya, realmente me han hecho efecto las palabras de Maggs.
Intento
volver a quedarme dormida, y lo consigo minutos después. Esta vez
sueño que gano los Juegos, y que vuelvo a casa, donde me esperan mis
padres, Nuka, Matt y las niñas. Todos somos felices de nuevo. Cuando
me despierto por la mañana, me lamento de que solo se tratara de un
sueño.
Me
levanto de la cama, la hago y me visto con la ropa de entrenamiento,
que sigue tirada en el suelo del baño. Siempre he sido bastante
desordenada. Viene a mi cabeza el recuerdo de mi madre recogiendo a
mi paso todo lo que yo iba dejando por la casa adelante, y gritándome
que «no tardaría en contratar a alguien que limpiara exclusivamente
para mi, ya que ensuciaba lo mismo que mi padre, Nuka y ella juntos.»
Al
salir de la habitación, veo a Finnick y Effie sentados a la mesa,
desayunando. Me siento frente a ellos.
-Buenos
días-les digo, con una sonrisa.
-Buenos
días, cielo, ¿has dormido bien? -me pregunta Effie.
-La
verdad es que no. He tenido una pesadilla horrible, tanto que espero
olvidarla pronto.
-Es
normal -me consuela Finnick. -Ahora tu cabeza está llena de
inseguridades, miedos e incertidumbre, y es lógico que eso se
refleje en tus sueños.
-Supongo
-contesto. -¿Dónde está Fred? -pregunto.
-Creo
que sigue durmiendo -contesta Finnick.
-Ya
no -contesta Fred que, de pronto, se encuentra parado delante de la
puerta de su cuarto.
-Vaya,
¡mirad quién está aquí! -suelta Effie, con un entusiasmo un tanto
fuera de lugar, teniendo en cuenta que no se trata de un bebé o un
cachorrito.
Se
acerca a la mesa y se sienta en la otra punta.
-¿Quieres
que hoy comamos juntos? Ya sabes que hoy el entrenamiento durará el
doble de tiempo, y tendremos que comer en el gimnasio. -le pregunto,
amablemente.
-¿Y
porqué no te vas con tus profesionales? ¿De veras serías capaz de
dedicar algo de tu precioso tiempo a un futuro cadáver como yo?
-contesta él.
Me
ha dejado bastante descolocada.
-No
hables así. Estás diciendo tonterías, ¿me oyes? -le digo.
-Además, ¿crees que para mí es fácil? ¿Crees que me gusta todo
esto? Yo me estaré jugando el cuello a cada minuto que pase rodeada
de todos ellos. Tú al menos tienes más posibilidades de sobrevivir,
porque estarás solo, dependiendo únicamente de tí mismo, y las
cosas suelen salir bien cuando las hace uno mismo. Así que deja de
hacerte la víctima, porque aquí todos estamos en la misma
condición. Todos somos futuros cadáveres. -le digo, bastante
alterada, y los ojos están a punto de salírseme de las órbitas.
Supongo que acabo de darme cuenta de la realidad de mis palabras.
-Ay,
¿porqué tenemos que hablar de cadáveres a la hora del desayuno?
-protesta Effie.
-Tienes
razón, esta conversación es absurda -digo, y me levanto de la
silla. -Te espero abajo, si quieres, y si no, búscate la vida -le
digo a Fred. -Hasta luego -digo en general, y le dedico a Effie una
sonrisa de agradecimiento cuando cojo de su lado el plan de
entrenamiento.
Salgo
de nuestro piso y me meto en el ascensor. Pulso la tecla -1, que es
la que lleva al gimnasio.
¿Cómo
tengo que comportarme hoy? Olvidé preguntárselo a Finnick...
Supongo que hoy conoceré al resto de los profesionales, así que
tengo que causar buena impresión. Me miro en el espejo del ascensor.
No tengo tan mala cara como creía. Después de la nochecita que he
pasado, esperaba parecer una muerta viviente.
Finalmente
la puerta del ascensor se abre y entro en el gimnasio. Para mi
sorpresa, casi no hay nadie. Veo a la chica del 7, el chico del 5,
los dos del 1 y los monitores. Cuando miro el gran reloj de la pared,
me doy cuenta de que aún faltan veinticinco minutos para que empiece
oficialmente el entrenamiento.
Saco
del bolsillo de mi pantalón el horario que Effie hizo para mí, y
veo que lo primero que tengo que hacer es lanzamiento de cuchillos.
Localizo el puesto, que está en la otra punta del gimnasio, y me
dirijo a él con paso decidido, cuando dos voces al unísono me
llaman:
-¡Disculpa!
-dicen las dos voces que, al girarme, descubro que se trata de los
tributos del Distrito 1.
-¿Sí?
-contesto, con curiosidad.
-Tú
eres Kate, ¿verdad? -me pregunta la chica. Es algo más baja que yo,
ambos lo son, y es muy guapa. Su pelo es rubio, un poco más claro
que el mío, y tiene los ojos verdes y despiertos. Llama mi atención
que comparte sus rasgos con su compañero.
-Sí,
soy Kate -contesto. -¿Y vosotros sois...?
-Yo
soy Gloss -dice ella.
-Y
yo soy Glow -añade él.
-Somos
gemelos -dicen los dos a la vez, riendo al darse cuenta de mi
sorpresa.
Vaya,
nunca había visto hermanos coincidir en los Juegos, y menos gemelos.
Me
limito a sonreirles.
-Vaya,
Cato no exageraba -dice Gloss.
-No
exageraba ¿en qué? -pregunto intrigada.
-¡En
que eres guapísima! -contesta Glow.
-¿Cato
ha dicho eso? -pregunto.
Me
alegra saber que, a pesar de que han hablado de mí, por lo menos no
ha sido para criticarme.
-Claro
-contesta Gloss. -Como comprenderás, después de que se le ocurriera
pedirte que te unieras a nosotros, teníamos que saber qué tenías
de especial. Él nos contó que parecías bastante inteligente, que
estabas segura de tí misma y que, como aliciente, eras muy guapa.
-¿Y
qué tiene que ver la belleza con todo esto? -pregunto.
-Bueno,
ya sabes que la imagen para conseguir patrocinadores es algo
primordial, así que si los profesionales, como grupo, damos una
buena impresión a la audiencia, tenemos esto prácticamente ganado
-contesta Glow.
-Si,
bueno, supongo que tiene sentido -contesto.
-Bueno,
ya no te entretenemos más, solo queríamos presentarnos -me dice
Gloss. -Si quieres, después puedes venir a comer con nosotros para
que nos conozcamos mejor, ¿qué te parece?
-Si,
claro, me encantará -contesto, educadamente.
-Bien,
pues nos vemos luego entonces -dice ella, y ambos se despiden de mí
con un movimiento simultáneo de sus manos.
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