jueves, 7 de marzo de 2013

Capítulo 15


-¿Al final vamos a comer juntos? -me pregunta Fred.
Ya han pasado cinco horas desde que empezó el entrenamiento, y he practicado lanzamiento de cuchillos, salto de obstáculos y un poco de lucha con espadas. El veredicto es que ha sido una jornada bastante aceptable, estoy orgullosa de mi misma.
Cuando estaba con el lanzamiento de cuchillos, he visto a Cato. Se ha acercado a mí y me ha saludado con un beso en la mejilla, algo que ha sido bastante desconcertante, tanto para mí como para el resto de tributos que nos estaban mirando. Me ha dicho que Gloss y Glow habían hablado con él, y que esperaba verme a la hora de la comida.
-No me mates, por favor, pero les he prometido a los Profesionales que comería con ellos. Sabes que tengo que hacerlo -le digo, intentando que se enfade lo menos posible.
-No te preocupes, lo entiendo. Supongo que esto es la guerra y sólo puede quedar uno. No sé en qué momento pensé que estábamos juntos en esto -me suelta, con una mirada despectiva, y se aleja de mí con paso firme hacia el puesto de lucha cuerpo a cuerpo.
Eso me ha dolido. ¿Cuándo ha cambiado tanto? Vale que no lo conozco desde hace mucho, pero desde luego al principio no era así. Lloraba por las esquinas rogando que le dejaran volver a casa. Y ahora...
Ya son las tres en punto. Hora de comer.
La instructora jefe, Atala, nos guía a una especie de comedor comunitario. Es una sala contigua al gimnasio, ocupada en su totalidad por largas mesas con bancos, todas pintadas de gris.
Decide que, para entrar con un mínimo de orden, nos pongamos todos en fila de a dos.
Fred está a mi lado, pero con la mirada al frente y una expresión seria en el rostro. Tiene los brazos cruzados sobre el pecho.
Finalmente, es nuestro turno para entrar. Casi todas las mesas están cubiertas, y veo un sitio libre situado entre Cato y su compañera de distrito que, según escuché antes, se llama Clove.
Me acerco a la mesa con algo de incertidumbre y bastantes nervios. No sé muy bien como actuar en estos casos.
-¡Oh, hola, Kate! -me dice Glow.
Su hermana, que es su vivo retrato, sonríe en cuanto me ve.
Cato, que se encuentra de espaldas a mí, se gira para saludarme.
-Por fin, chica Cuatro -me dice. -Ya pensábamos que nos habías dejado plantados.
-Lo siento -digo, mientras me siento en el sitio libre. -Es que no encontraba la mesa.
-Vaya, pues sí que empezamos bien -me suelta Clove, de pronto.
Gloss le manda una mirada asesina, que parece traer sin cuidado a mi nueva compañera.
Los siguientes tres cuartos de hora transcurren entre bromas macabras que solo a un profesional se le podrían ocurrir y un montón de anécdotas sobre sus entrenamientos.
Todos ríen y conversan animadamente. Cato, que está sentado a mi derecha, se acerca a mí.
-Acompáñame -me susurra en el oído. -Quiero enseñarte algo. Yo me levantaré primero y diré que voy al baño, y después te levantas tú con la misma excusa. Te espero en el ascensor.
Sin darme tiempo a contestar, se levanta y se va.
Tras un par de minutos, me levanto ante la mirada acusadora de Clove.
Un instructor con cara de pocos amigos me da permiso para ir al baño.
Solo que en vez de ir al servicio, me dirijo al ascensor donde, efectivamente, Cato me está esperando.
-¿Qué querías enseñarme? -le pregunto, curiosa.
-No seas impaciente, chica Cuatro -me contesta, con una sonrisa de autosuficiencia, y me hace un gesto con la cabeza para que lo acompañe dentro del ascensor.
Pulsa un botón que, en vez de número, tiene el símbolo de un árbol.
Al principio no sé muy bien de qué se trata, pero cuando las puertas se abren, descubro un inmenso invernadero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario